En un acto de descentralización diocesana sin precedentes, Monseñor Jaime Alberto Cabrera Arcos, Obispo de Garzón, inició su atención mensual en Pitalito durante este 2026. Desde la parroquia Santa Marta, el prelado compartió una reflexión profunda del Evangelio sobre la misericordia divina, invitando a la comunidad laboyana a transformar su convivencia social. Su presencia busca fortalecer la cercanía institucional con los fieles.
El jerarca católico propuso cuatro verbos esenciales para alcanzar la plenitud espiritual: no juzgar, no condenar, perdonar y dar. Explicó con sencillez que la misericordia no requiere actos estrambóticos, sino una actitud del corazón que evite herir al prójimo con palabras u ofensas. Para Monseñor, el camino de la fe se construye evitando la tentación peligrosa de etiquetar negativamente al hermano.

Durante su homilia, enfatizó que la medida o “vara” utilizada con los demás será la misma que Dios aplique con nosotros. Esta advertencia busca generar una reflexión colectiva sobre la generosidad y el perdón recíproco en tiempos de Cuaresma. Si juzgamos con dureza, recibiremos la misma dureza; pero si perdonamos con amor, la abundancia del Señor se manifestará en nuestras vidas.
Finalmente, esta labor pastoral en el Valle de Laboyos se repetirá cada mes, consolidando un modelo de Iglesia presente en los territorios. Monseñor Cabrera instó a los ciudadanos a practicar la caridad sin medidas mezquinas, recordando que quien da con generosidad recibe bendiciones multiplicadas. La comunidad recibió con esperanza este mensaje que siembra semillas de paz, reconciliación y unidad social.

Monseñor Jaime Cabrera Arcos explica que la descentralización busca una Iglesia más cercana y presente.
La descentralización de la Diócesis de Garzón nace como una respuesta al clamor de las comunidades que buscan mayor cercanía pastoral. Monseñor Jaime Alberto Cabrera Arcos explicó que esta iniciativa permite romper las barreras geográficas para encontrarse directamente con los fieles. Desde marzo de 2026, el Obispo residirá una semana al mes en Pitalito, fortaleciendo el acompañamiento espiritual.
Durante su visita a la parroquia Santa Marta, el prelado destacó que su presencia no se limitará a la Eucaristía. El objetivo principal es conversar con los laicos, escuchar sus necesidades y vivir la experiencia de Dios desde la cotidianidad. Gracias al apoyo de los sacerdotes, se adquirió la casa “Emaús”, un lugar de paso diseñado para facilitar este encuentro.

El sentido social de este proyecto radica en humanizar la labor episcopal y reconocer la importancia del Valle de Laboyos. Monseñor resaltó el avance en la construcción del nuevo templo, motivando a la asamblea a dar los últimos pasos hacia su culminación. Esta cercanía institucional pretende que el Obispo no sea una figura lejana, sino un pastor presente y accesible.
La dinámica de estar una semana mensual en Pitalito permitirá atender despachos parroquiales y reuniones formativas con diversos grupos sociales. Este modelo de Iglesia en salida busca dinamizar la evangelización y fortalecer la confianza en la institucionalidad religiosa. Con alegría, la comunidad recibe esta noticia que promete un acompañamiento permanente y cercano durante todo el año en curso.


