La Administración Departamental de Rodrigo Villalba Mosquera llegó a Teruel con noticias que transforman realidades sociales profundas. Con una inversión superior a los seis mil millones de pesos en infraestructura, el gobernador cumplió su palabra empeñada con el municipio. El anuncio más emotivo fue la destinación de 115.000 millones para asegurar el Programa de Alimentación Escolar al ciento por ciento.

El barrio La Esperanza vivió un cambio histórico al pasar de zanjas intransitables a vías pavimentadas con sentido humano. Beatriz Penagos, líder comunal, recordó cómo el agua destruía las calles impidiendo el libre tránsito de los vecinos. Gracias a un convenio solidario donde la comunidad aportó mano de obra, hoy los niños juegan en un entorno digno que genera verdadera felicidad.

Eduardo Perdomo, habitante con movilidad reducida, testificó con lágrimas cómo la arena antes le impedía salir de su hogar sin ayuda. Ahora, con la rampa construida frente a su casa, recuperó la autonomía que tanto anhelaba para su vida diaria. Estas obras de asfalto en los barrios Villa del Prado y El Paraíso demuestran que la inversión pública tiene alma.

En el sector rural, la placa huella de la vereda La Mina ya beneficia a los campesinos facilitando el transporte de sus cosechas. Son trescientos metros de vía que mejoran el acceso a la escuela local y fortalecen la economía de base. Además, el fortalecimiento de las Juntas de Acción Comunal mediante el IDACO permite que los líderes locales gestionen sus recursos.

Finalmente, el alcalde Germán Morales resaltó los avances en vivienda, salud y educación que benefician a las familias teruelenses. La rehabilitación de la sala de partos de la E.S.E. San Roque y la construcción de treinta viviendas nuevas son hechos concretos. Teruel celebra hoy una gestión mancomunada que prioriza el bienestar social, cerrando brechas históricas en el departamento del Huila.



